Aveces suelo escuchar los tristes lloriqueos de lo ángeles, las suaves lagrimas esparcidas por el mar, la largas hileras negras detrás de tus ojos... esos ojos que no reflejan alegría y quisiera sabes el por qué ?
Debería sonreir al despertarse en las mañanas. Y sin embargo su corazón se empaña a cada segundo.
Es larga la espera a la felicidad, para ella eso sólo es un mito, una leyenda quizás.
El dolor de cabeza casi le hará explotar su sien. Se llenan los banquillos y ella no encuentra su gente. Ni siquiera sabe quienes son.
Vive acompañada y aún asi sola, sigue bailando ese vals alegre, danza sola con el viento galopante en su cuerpo. Siente el vacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario