Rodeada de personas desconocidas, sonó de la nada nota a nota la melodía que me quebraba el alma con tan sólo escucharla. El fimanento se abrió y parecia impregnado de esperanza. Las luces brillaban y formaban figuras, me quede maravillada ante lo que mis ojos apreciaban. La melodía llenaba el ambiente de paz y tranquilidad. De pronto ví una estrella fugaz y sólo dije tu nombre. Una lluvia de estrellas danzaban en el cielo, no eran una ya sino miles. Miles de veces dije tu nombre y lo grite y grite hasta llorar. Lloraba por la ausencia.
Me sente en la cama cayendo en cuenta de que había despertado de ese sueño. Y lloré como nunca, lloré como siempre.