-Seguiremos así toda la noche- dijo y acomodo la sábana en mi pierna.
-Si- me acomode en su abrazo y le bese el pecho.
-¿Quieres hablar de eso?- susurro.
-Es que- y caí en un grito ahogado -Todo fue tan rápido, sólo lo deje aquí un fin de semana y cuando volví ya no estaba. Y me odio por no estar en su último minuto. Después de tanto- y me solte a llorar.
-Era una batalla muy dura amor, tu papá vivió cuanto pudo. Y no pudo aferrarse más a esta vida... llena de sufrimientos para él- dijo viendo a mis ojos.
Lo abracé y me perdí en la aroma de su pecho, le bese poco y subí al encuentro con su boca. Dormí como no lo había hecho en mucho tiempo. Sentí su abrazo en mis sueños y me sentí segura.
Los agudos rayos entraban poco a poco por la ventana. La luz tocaba en cabello de mi amado. Aún yacía placido sobre la cama. Observé su rostro por unos segudos y bese su barbilla.
Cuan importante era para mi y yo perdía eso de él, de mi, de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario