«Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo.»
lunes, 30 de diciembre de 2013
Bríndis.
El cielo se ilumina al son de la música
Se escuchan los cohetes explotar
Bríndemos unos con otros
Bríndo por lo que ayer me quitó la vida y que hoy se lo agradezco al destino
Bríndo por ese triunfo conseguído este año
Bríndo por las personas que se esparcieron en el camino
Bríndo por quienes dejaron este mundo y siguen bajo la espera del eterno amado
Bríndo por lo que ayer fue y hoy volvió
Bríndo por eso que hoy me ilusiona y porque un día deje de ser sólo eso
Bríndo por ti, por mí, y por los nuestros.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Siempre tú.
Las risas invaden mis pensamientos
Me sonríes y tus ojos oscuros me hechizan como siempre
Tomas mis caderas entre tus manos y dejas observar tu control
Me besas y desencadenas los besos en mi alma
Es tan tuya mi boca que obedece a tu cuerpo
Me despojo de mis males y me empapas de tu presencia
Sonríes en mi boca y acomodas mi cabello
Me siento más viva que nunca, te veo y nos veo
Caray, cuanto años han pasado?
Ayer siempre tú, Hoy siempre tú, todas mi noches siempre siempre tú.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Sólo suposiciones.
Y si estamos hechos el uno para el otro?
Y si en nuestro mundo pasado nos casamos y quizá hayamos vivido frente al mar?
Y si un día nos prometimos un amor después de la muerte después de la vida?
Y si nos quisimos tanto que ya no lo recordamos?
Y si este es nuestro mundo y debemos amarnos?
Y si te empiezo a extrañar sin haberte tenido aún?
jueves, 19 de diciembre de 2013
Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven.
«Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven».
Se parecía... Desde lejos y desde cerca... Quizá era ella...
jueves, 12 de diciembre de 2013
A ellos.
Y en el éxito todos agradecen a quienes estuvieron siempre allí, que nunca te abandonaron y sirvieron de apoyo para superar las adversidades. Cuando todos llegan arriba recuerdan solo eso, pero... ¿Por qué no darle crédito a quien te pisoteo en lo bajo?, a quien te hacía llorar de odio. A quienes te humillaron e hicieron sentir minúsculo.
Y si este fuese mi discurso les diría que gracias a ustedes he llegado hasta aquí, que mientras más fuerte eran sus patadas hacía mí, más ganas sentía de levantarme y ser valiente obtenía. Que mientras sus palabras de desaliento quebraban y quemaban mi alma un corazón de fenix se abría paso entre las cenizas. Que mientas ustedes no creían en mi poder y subestimaban más y más, mi ego me decía que sí podía. Que entre más minuscula creían que era más fue su dolor al darse cuenta de su equivocación.
A ellos, a ellos van todos mis éxitos.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Poema.
He pensado un poco esta noche
En que cumplirás todas las promesas que haces
En que seas tú esa persona que me complete
He pensado esta noche y sólo te quiero amar
Quiero besarte los silencios y compartir mi cama contigo
No para hacer el amor sino para ser el amor
Besar la nostalgia y asfixiarme en tu abrazo
Eso he pensado esta y otras noches.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Si me tocaras el corazón, Isabel Allende.
En la memoria fotográfica de Hattori, la escena es como un cuadro antiguo, uno de esos cuadros que abundan en la casa de sus abuelos.
Un lienzo, en el cual Kazuha está a su lado, recostada sobre la cama, con las piernas recogidas, un chal de seda sobre un hombro, las mejillas sonrojadas, los labios hinchados y la piel aún húmeda por el amor.
Él tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y otra sobre el muslo de ella, en íntima complicidad. Es una visión recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos castaños caen con igual delicadeza.
Cada vez que él piensa en ella, así se ven, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria.
Puede recrearse largamente esa escena, hasta sentir que entra en el espacio del cuadro y ya no es él quien observa, sino el hombre que yace junto a la
Entonces, se rompe el silencio, la simétrica quietud de la pintura y escucha sus propias voces muy
- Cuéntame un cuento – le dice él
- ¿Cómo lo quieres?
- Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.