Y en el éxito todos agradecen a quienes estuvieron siempre allí, que nunca te abandonaron y sirvieron de apoyo para superar las adversidades. Cuando todos llegan arriba recuerdan solo eso, pero... ¿Por qué no darle crédito a quien te pisoteo en lo bajo?, a quien te hacía llorar de odio. A quienes te humillaron e hicieron sentir minúsculo.
Y si este fuese mi discurso les diría que gracias a ustedes he llegado hasta aquí, que mientras más fuerte eran sus patadas hacía mí, más ganas sentía de levantarme y ser valiente obtenía. Que mientras sus palabras de desaliento quebraban y quemaban mi alma un corazón de fenix se abría paso entre las cenizas. Que mientas ustedes no creían en mi poder y subestimaban más y más, mi ego me decía que sí podía. Que entre más minuscula creían que era más fue su dolor al darse cuenta de su equivocación.
A ellos, a ellos van todos mis éxitos.
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